Hola, hoy queremos contaros un poco sobre nuestras ciruelas, pero narrado desde nuestro padre Antonio que es el agricultor y apasionado de su trabajo.
Cada año, cuando llega la temporada de ciruelas, siento una mezcla de emoción y orgullo: es el momento de compartir con vosotros los frutos de nuestro trabajo y del amor por la tierra.
En nuestra finca cultivamos tres variedades de ciruelas: amarilla, roja y negra. Cada una tiene su carácter, su sabor y su forma de hacer que los momentos cotidianos sean un poco más especiales.
Ciruela Amarilla: El Sol en la Finca
Si cierro los ojos y pienso en nuestra ciruela amarilla, lo primero que me viene a la mente es el sol de verano que acaricia nuestros árboles. Su piel amarilla brillante y su pulpa jugosa me recuerdan a los días largos, al aroma dulce de la huerta y a la frescura de la fruta recién cosechada.
Cuando comes una ciruela amarilla, notas ese equilibrio perfecto entre dulce y ácido. Es fantástica para comer directamente del árbol, pero también me gusta usarla en ensaladas frescas, tartas caseras o mermeladas que llenan la casa de aroma y color.
Beneficios: rica en vitamina C y fibra, ayuda a fortalecer tu sistema inmunológico y a mantener tu digestión en equilibrio.
Consejo: Si quieres disfrutarla al máximo, busca ciruelas amarillas con piel brillante y sin manchas. Conservarlas a temperatura ambiente unos días antes de refrigerarlas intensifica su sabor y aroma. ¡Y no olvides probarlas en una ensalada de verano con queso fresco y nueces, es un placer para todos los sentidos!
Ciruela Roja: La Dulzura que Enamora
Nuestra ciruela roja es un verdadero espectáculo visual. Su piel intensa y su pulpa carnosa son irresistibles. Cuando las recojo, aún tibias por el sol de la mañana, no puedo evitar probar algunas… y cada vez me sorprende su dulzura.
La ciruela roja es muy versátil: va bien para compotas, tartas, macedonias o simplemente como snack saludable. Me gusta pensar que quien la prueba, siente un poco del cariño y cuidado que le hemos puesto durante todo el año.
Beneficios: llena de antioxidantes y vitaminas, ayuda a cuidar el cuerpo desde dentro. Para mí, una ciruela roja no es solo fruta; es salud, sabor y tradición.
Consejo: Para conservarlas frescas varios días, guarda las ciruelas rojas en la nevera en una bolsa transpirable. Son perfectas para preparar compotas caseras; un pequeño truco: añade un chorrito de limón al cocinarlas para mantener su color rojo intenso.
Ciruela Negra: Intensidad y Carácter
Y luego está la ciruela negra, mi favorita personal. Su piel oscura y casi aterciopelada esconde una pulpa rojiza intensa, con un sabor profundo, dulce pero con un toque ácido que la hace única. Es la ciruela que más juego da en la cocina: mermeladas artesanales, jugos naturales, postres especiales o simplemente disfrutada sola, directamente del árbol.
Beneficios: rica en antocianinas, potentes antioxidantes que ayudan a combatir el envejecimiento celular. Cada ciruela negra es un pequeño tesoro de la naturaleza.
Consejo: Para elegir las mejores ciruelas negras, fíjate en que la piel esté firme pero con un ligero tacto blando al presionar. Para mermeladas o jugos, procura usar varias juntas: combinan dulzura y un ligero toque ácido que las hace irresistibles.
Nuestra Filosofía: Cultivo Ecológico y Amor por la Tierra
En Ecohuerta Los Tamayos Bio no usamos pesticidas ni fertilizantes sintéticos. Todo lo hacemos de manera ecológica, respetando la tierra, el agua y la biodiversidad de nuestra finca. Creo que una fruta cultivada con respeto sabe diferente: tiene sabor, aroma y textura que solo la naturaleza puede ofrecer.
Cada árbol es cuidado con mimo: poda, riego y observación constante. Cada ciruela que llega a tu mesa lleva consigo el trabajo de todo un año y la pasión de nuestra familia por la agricultura ecológica.
Ven y Descubre Nuestras Ciruelas
Te invito a visitar nuestra finca o a hacer tu pedido online. Aquí, puedes probar la frescura de la amarilla, roja o negra, cada una con su carácter y su historia. Comer nuestras ciruelas no es solo disfrutar de una fruta, es sentir un pedacito de nuestra finca en tu mesa.
Si alguna vez has probado una de nuestras ciruelas, sabes de lo que hablo. Y si no, te garantizo que la primera mordida te hará querer volver por más.

